Edward Morrón.

N.º 01 · 14.07.26 · 1 min de lectura

Lo que se publica en casa

Contra la costumbre de regalarle la voz a las plataformas. Un argumento a favor de tener casa propia antes de salir a la plaza.

Borrador. Texto de muestra para ver el sistema funcionando. Reemplazar por la columna real.

Durante años difundí lo que pensaba en el muro de otros. Escribía un texto y lo soltaba en una plataforma que no era mía, sujeto a sus reglas, a su ruido y a su humor de algoritmo. Un día el texto desaparecía tragado por lo siguiente, y no quedaba rastro. Como escribir en la arena antes de la marea.

La decisión de tener casa propia es, en el fondo, una decisión editorial. Aquí la columna sale primero, entera, con su número y su fecha, sin nada que compita por la atención en los márgenes. Después la llevo a la plaza, a X, a donde haga falta, pero ya nacida y firmada bajo mi propio techo.

El caminante sobre el mar de nubes, Caspar David Friedrich

El caminante sobre el mar de nubes · Caspar David Friedrich, 1818

No es soberbia. Es orden. El que escribe se debe a sus lectores, y los lectores merecen un lugar estable adonde volver. Una página que no cambia de forma cada semestre, que no pide contraseña, que no persigue con anuncios.

Esta casa es modesta a propósito. Papel, tinta, un solo color de acento y mucho aire. Lo suficiente para que la palabra respire y nada más. Si algún día vale la pena, será por lo que aquí se dijo, no por cómo se adornó.

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